Cada vez es mayor el número de adolescentes que, provistos de las nuevas tecnologías, los dispositivos inteligentes y las aplicaciones móviles, acceden al mundo de las apuestas online. En efecto, preocupa (y mucho) el aumento de casos de ludopatía en un colectivo como el adolescente. ¿Por qué? Debido a que su desarrollo emocional está aún en formación, es decir, no se ha completado.

Un fenómeno en crecimiento

En España, donde el 6 % de las apuestas deportivas se realiza en línea, los psiquiatras y psicólogos vinculados a un tema tan actual como la adicción al juego, están alertando a las autoridades. Los jóvenes expuestos a estímulos tan potentes y vertiginosos como lo son Internet y los juegos de azar resultan una presa fácil, por ejemplo, en el mundillo de las apuestas deportivas, mercado que se ha multiplicado por 2,5 en los últimos seis años.

La ludopatía es una compulsión peligrosa. El juego es una droga muy adictiva y los adolescentes, acostumbrados a cruzar los límites, la prueban y se «enganchan». En un inicio, el placer inunda los ratos libres en la escuela y las noches solitarias. Con el paso de los días, las semanas y los meses, esa actividad lúdica deja de serlo y lleva al joven a una zona de riesgo.

En ella, su salud mental y física están en juego (valga la redundancia) y su calidad de vida desmejorada por los efectos colaterales de la adicción. ¿Por qué? Estos muchachos comienzan a mentir a sus padres sobre el uso de la tecnología e incluso pueden llegar a robarles dinero para recargar el móvil y disponer de efectivo para apostar. Para los adultos supone, en simultáneo, un problema legal porque sus «niños», para ingresar a sitios web de apuestas, deben anteponer un DNI y, por ser ellos menores de edad, suelen usar la identidad de sus mayores.

¿Qué se esconde detrás de la ludopatía?

Todo trastorno mental tiene un trasfondo emocional que no se puede dejar de lado. En el caso preciso de los adolescentes, ellos están en proceso; en formación. Están camino a la adultez. Y ese camino no es recto ni fácil de transitar. Ellos deben imponerse en un mundo en el que, hasta ahora, fueron niños, sin voz ni voto. Apostar, específicamente, es un acto que los empodera, aunque solo sea por un rato. Los hace sentir mayores y poderosos cuando todavía padecen de miedos e inseguridades propios de la edad.

Para que se entienda: estos jóvenes se sienten desvalidos y vulnerables; no resisten la carga que supone asomar al mundo de los grandes. Y por ello se refugian detrás de las pantallas y, en este caso, de las apuestas por Internet. Se anestesian para no sentirse abatidos y sin herramientas para enfrentar lo que les espera. La falta de motivación también es un condimento esencial para que este «combo» resulte aún más peligroso y explosivo. Estos chicos no muestran entusiasmo ni esperanza de cara al futuro.

¿Cómo tratar el problema? En principio, corresponde a las familias y, en especial, a los padres, estar atentos. ¿Qué significa? Estar al tanto de la emocionalidad de sus hijos. Es su responsabilidad. En esta tarea, deben saber que no están solos. Un psicólogo puede ayudar a desvelar si el adolescente en cuestión está o no “tomado” por esta adicción y, de ser así, asistirlo. Por ello, ante cualquier signo de alarma o síntoma asociado a las apuestas online, consulta a nuestros psicólogos y psicólogas, profesionales capaces de asesorarte y de ayudar a tu ser querido.

“Profundamente convencida del potencial de vida y la capacidad de cambio de las personas y de los grupos.”
Beatriz Arescurrinaga Idoiaga, Médico y psicoterapeuta

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