Muchas personas que han vivido la pérdida de un ser querido nos consultan cuánto dura un proceso de duelo; a qué se llama duelo normal y a qué duelo no resuelto. A continuación, te comentamos cuándo un trabajo de duelo culmina en la reconstrucción de la vida para seguir adelante, y cuándo no. Cuando ocurre esto último se recomienda pedir ayuda terapéutica para aceptar la ausencia del ser amado y ser capaz de mirar al futuro con esperanza.

Fases del duelo

El duelo es un proceso que hay que atravesar y que lleva un tiempo. Durante ese lapso debes superar diversas fases. Las mismas son:

Shock o parálisis

Te ocurre inmediatamente tras la pérdida. Puedes sentir un estado de estupor y embotamiento afectivo. No eres capaz de aceptar la realidad. ¿Cómo pudo pasar? ¿Cómo es que ya no está?, te preguntas y reaccionas con apatía y/o agitación. En las semanas posteriores, aceptas la muerte con pena y dolor. La negación es la característica principal durante esta fase.

Resentimiento o desesperanza

A medida que discurre el tiempo, durante los meses siguientes se va integrando a tu vida la ausencia de la persona. Pasas por una fase de desorganización emocional. Experimentas depresión, ansiedad, irritabilidad e inseguridad.

Recuperación o recuerdo

Hasta el año después de la muerte del ser querido, logras reorganizar la vida y eres capaz de pensar en un futuro sin la persona fallecida. Te es posible recordarla sin romper en llanto y agradecer a la vida el paso de esa persona por tu propia vida.

¿Qué es el duelo no resuelto o complicado?

Si bien es imposible establecer una duración para el duelo, se considera que más allá del año. Si no has podido integrar la ausencia de la persona perdida a tu vida, se está ante un duelo congelado o patológico. Se diferencia del duelo normal por la intensidad de sus síntomas, la duración de estos (más allá del año) y la aparición de síntomas no propios del duelo normal, tales como alucinaciones o ideas delirantes.

Tu imposibilidad de superar la pérdida puede que sea a causa del motivo de muerte del ser querido o al tipo de relación que tenías con él o ella. Si la relación era de extremo apego, si la muerte fue súbita o traumática o en circunstancias violentas, aceptar la falta es un trabajo emocional tanto más difícil. En estos casos, una intervención terapéutica podría resultar positiva para que puedas alcanzar la etapa de recuperación.

Concretamente, la psicoterapia en el duelo consiste en técnicas destinadas a ayudarte en el caso de que estés atravesando un duelo anormal o no resuelto. Es una herramienta para llevar a la resolución de tu conflicto emocional.

¿Cuáles? Algunas de ellas son:

– Apoyar y brindar contención para que puedas hablar de lo que sientes (y ser escuchado).

– Mitigar la intensidad del duelo y del sufrimiento asociado.

– Motivar la capacidad de disfrute y el recuerdo del fallecido sin tristeza profunda.

– Recuperar relaciones sociales de antaño y promover nuevas.

El objetivo es que a pesar del duelo puedas recuperar tu vida para continuarla, integrando la pérdida como parte de ella.

Si te sientes identificado con las circunstancias que rodean al duelo no resuelto, no demores ni sufras más y consulta ya a un terapeuta. Verás cómo pronto podrás recordar a tu ser amado y honrar la historia compartida sin esa pena profunda. Y no olvides: ¡es posible recuperar el interés por la vida!

Gabinete de Psicología THuS

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