Soy María Jesús, tengo 54 años, soy soltera y no tengo hijos. Empecé mi vida profesional en la investigación científica. Hice una tesis doctoral en Bioquímica e impartí clases en la universidad. A los 27 años cambié de tercio y me fui a la empresa privada, concretamente a una multinacional de tecnología. Aunque pensé que aquello sería temporal, he trabajado en ese área 26 años. Y ha sido muy enriquecedor. Tanto como intenso. Ahora, he dejado aquella intensidad por una vida más amable y con más tiempo para… vivir.

Me dedico al crecimiento personal y a la formación. Soy Coach certificada por ASESCO y por ICF. Esta nueva profesión es igualmente enriquecedora y me deja tiempo para otras actividades a las que ahora quiero dar prioridad: mi mami, mi salud, mis eclécticas inquietudes, etc.

Mi relación con THuS empezó en el año 2002, cuando comencé a ir a terapia. El detonante fue que sufrí “mobbing” en el trabajo y eso me sumió en un estado de ansiedad permanente.

Estaba en la oscuridad del miedo, ese que atenaza el alma y duele el corazón. Ese que encoge los pulmones y el aire no te llega… no te llega a ninguna parte. Ese que inunda tu ser del NO PUEDO, NO VALGO, NO SOY. Conocía a Mentxu Martín-Aragón a través de una amiga y eso me dio la confianza absoluta de que acudía a auténticos profesionales, que no iban a aprovecharse de mi deplorable estado anímico. Tenía terror a que un desconocido indagara en mi mente y mi corazón. Mentxu me derivó, por razones de implicación emocional y también de especialización, a Beatriz Zuazo que, aunque en ese momento era una desconocida para mí, ya contaba con mi confianza. También conocí a Julián Martín-Aragón y a Beatriz Areskurrinaga en unas terapias de grupo que me movilizaron mucho por dentro. También he tenido ocasión de aprender mucho del focusing con Josep y Mentxu.

Conozco bien al equipo de THuS. Son para mí como un “hogar” para la curación emocional cuando algo no va bien por dentro. Siempre serán mi referente cuando necesite sanar algo.

Tuve una inmensa fortuna al pedir ayuda a THuS porque ellos saben crear como nadie un espacio seguro y tierno de reflexión profunda. Y saben acompañar con mano firme, en los momentos de dolor y amargura y desesperanza que siempre brotan cuando de curar heridas se trata.

Ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo, digo con frecuencia que tuve suerte al ser objeto de aquel “mobbing”. En realidad fue sólo un detonante que me obligó a parar y a trabajarme por dentro para conocerme más y mejor y solucionar o aceptar las heridas que arrastraba.

En la escarpada senda del auto conocimiento, me iluminaron para ayudarme a encontrar mi fuerza, enseñándome a enfocar y acompañándome en el camino del cambio hacia mis auténticas elecciones.

Ahora soy más yo que nunca. Y tengo más paz que nunca. Y más ilusión que nunca.

Y sé que eso lo he conseguido yo, con esfuerzo y perseverancia. Pero también sé que sin ellos, sobre todo sin Beatriz Zuazo, no lo habría conseguido. No de este modo tan enriquecedor, tan vital y del que me siento tan orgullosa.

Por todo ello, mi agradecimiento a ese equipazo de profesionales y personas que son THuS, es inmenso. Y eterno.